Homenaje a D. Fernando Campos


Homenaje a D. Fernando Campos

 

 

La Asociación de Antiguos alumnos, dentro del III Encuentro, quiso homenajear con su insignia de plata a  D. Fernando Campos, las palabras de nuestro compañero Miguel Angel Pareja define perfectamente al que fue director del centro. Recogió la Insignia Pepita García, su viuda.

Palabras de Miguel Angel Pareja:

Sr. Director, profesores, trabajadores del Centro, antiguos alumnos, alumnos, familiares, señoras y señores:

Aún recuerdo, con emoción, aquel día 22 de marzo de 2014, cuando nos reunimos aquí, en este mismo salón de actos, para celebrar el II encuentro de antiguos alumnos de la SAFA de Baena.

Hoy hemos vuelto a reunirnos para celebrar el tercero, que coincide con el año en el que la SAFA cumple su 75 aniversario de enseñanza en Baena; pero la naturaleza es implacable y el paso del tiempo no perdona.

Hoy nos falta uno de nuestros grandes educadores, nos falta el educador por excelencia, nos falta el Director más célebre y emblemático de la SAFA, que dirigió estas escuelas durante más de 30 años, nos falta Don Fernando Campos Cisneros, pues Dios quiso llevárselo con él, el día 21 de septiembre de 2015.

Sin embargo, estoy seguro que don Fernando está hoy con nosotros, disfrutando de este día y que es feliz sabiendo que la asociación de antiguos alumnos empieza a tomar solera y sigue creciendo.

Y si bien es cierto, que la historia de la educación en Baena no se entendería sin aquel paso que dio la Compañía de Jesús en 1942 al poner en marcha la SAFA, no es menos cierto que estas escuelas no pueden entenderse sin la figura de don Fernando, que llegó a Baena, en 1947, procedente de su pueblo, Puente Genil, cuando tan solo hacía 5 años que se había fundado la SAFA.

Su muerte ha dejado un profundo vacío en Baena, pero sobre todo en la SAFA, pues personas con sus valores, que estén dispuestas a sacrificar su propia forma de vida para dedicarse a transmitírselos a los demás, no hay muchas en el mundo.

Decía don Fernando que la SAFA siempre ha sido una institución de formación en valores cristianos y humanos, que él soñaba todos los días con la SAFA, que la llevaba tan metida en el corazón que coincidía plenamente con su manera de pensar.

No le faltaba razón en esas palabras, ya que toda la vida estuvo entregado a la SAFA en cuerpo y alma, consagrado a ejercer como educador y a la formación de los demás. Esto solo pudo conseguirlo con mucho trabajo y sacrificio, pero sobre todo por amor; el que él tenía hacia sus alumnos, hacia todos nosotros.

Decía San Ignacio: “buscar y encontrar a Dios en todas las cosas.” Lo que viene a significar una espiritualidad unida a la vida que invita a levantar la mirada a la globalidad, pero aterrizando en lo concreto, en lo cercano. Está era la forma de vida de don Fernando, siempre mirando al futuro para formar y educar a personas competentes, comprometidas con los demás y con un mundo más justo.

Don Fernando, entregado en cuerpo y alma a sus alumnos, se definía como educador, lo que denota su humildad, pues su verdadera condición iba mucho más allá. Don Fernando era algo más que un profesor y que un educador, era un verdadero maestro, en el sentido filosófico del término, pues además de formarnos y educarnos, nos enseñó un proyecto de vida, nos enseñó a vivir.

Don Fernando vivía la SAFA, estaba entregado a ella, llegando ésta a albergar, sin contar el alumnado externo, a 300 internos, que en su mayoría éramos del Reaseguro de Accidentes de Trabajo. Pero para gestionar todo esto y ser un verdadero educador, docente y sobre todo maestro, nada mejor que la filosofía de la enseñanza que preconizaba don Fernando, que decía que el ideario de la SAFA no ha cambiado con el paso del tiempo y que no es otro que inculcar valores humanos y cristianos. Que el ideario de la enseñanza de la SAFA está en su escudo, donde figuran una rueda dentada, un yunque, un libro y la cruz.

De tal manera, que la rueda dentada significa el esfuerzo, el trabajo duro y agreste, reflejado en días sin dormir y de viajes a Madrid para gestionar el centro y a los alumnos del Reaseguro.

El yunque, sobre la rueda dentada es el sacrificio, la entrega, la colaboración y la dureza.

El libro es abrirse a una cultura integral del alumno y acabar con el analfabetismo.

Y la Cruz, que preside todas las actividades, es la formación en valores cristianos y humanos.

El fin era y sigue siendo el mismo, formar hombres y mujeres para los demás, para el mundo. Para ello, don Fernando dirigía y contaba con un gran equipo, con el mejor de todos los equipos. Los hombres y mujeres que formaban ese equipo eran nuestros padres, nuestros amigos, nuestros enfermeros y nuestros formadores.

Pues bien, don Fernando siempre personificó los valores del escudo de la SAFA, fue un gran hombre y siempre ha de ser recordado, por eso hoy queremos honrarlo y laurearlo con el Pin de Plata de la Asociación de Antiguos alumnos de la SAFA, que haremos entrega a su esposa doña Pepita, que hoy se encuentra entre nosotros, acompañada de sus familiares.

Don Fernando, puede estar usted tranquilo, que el espíritu de la SAFA sigue vivo y estoy seguro que perdurará en los siglos venideros.

Gracias a todos.

Miguel Ángel Pareja Vallejo.

 

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